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REQUISITOS EDITORIALES

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  1. Todos los trabajos se someterán a la consideración del Consejo Editorial de la revista, que verificará que el trabajo cumpla los requisitos contemplados para poder ser publicada en Humaniverso. Después será turnado a un comité dictaminador externo que estará conformado por reconocidos investigadores especialistas en el tema, quienes evaluarán los méritos del trabajo para su publicación. Se mantendrá el anonimato de los autores y los expertos del comité dictaminador externo para garantizar la pureza de los dictámenes. El tiempo aproximado de entrega de un dictamen al Consejo Editorial no excederá los treinta días, tras los cuales éste será el responsable de enviar el dictamen al autor con las observaciones necesarias (si es el caso), quien dispondrá de una semana para responder respecto a éstas. Cualquier modificación o cambio que se realice a los trabajos aportados será oportunamente informado al autor. Los editores se reservan el derecho de hacer las modificaciones de estilo y de presentación en pantalla que juzguen necesarias.
  2. Cada trabajo deberá venir acompañado del nombre completo del autor, grado académico, institución para la cual labora y cargo dentro de ésta, dirección institucional, teléfono y fax, correo electrónico personal e institucional, además de un resumen de su currículo u hoja de vida de no más de una cuartilla de extensión, que refiera la formación académica, la experiencia laboral y de investigación, publicaciones y otras actividades dignas de mencionarse a juicio del propio autor.
  3. La recepción de un trabajo no compromete de forma necesaria a Humaniverso para su publicación y los autores que sean aceptados ceden a la revista el derecho de la publicación de su trabajo en ésta. La publicación de un trabajo no implica remuneración alguna por parte de la institución hacia el autor ni produce relación alguna con ésta.
  4. Los autores son responsables de hacer respetar los derechos de autor inherentes a sus trabajos publicados en la revista, relativos a imágenes, citas, texto, etc. Los trabajos se recibirán durante todo el año vía correo electrónico (ahpjq@tribunal qro.gob.mx; ahpjq@yahoo.com.mx) o en un disco compacto o diskette de 3½. Pueden estar escritos en español o inglés y no deberán haber sido sometidos a consideración de otro medio de comunicación de forma simultánea (o previa que el autor esté en espera de respuesta de ese medio).
  5. Las colaboraciones deberán enviarse en formato Word, en letra Arial de 11 puntos, con interlineado de 1.5, espaciado anterior de cero puntos y posterior de 0.6. Las imágenes deberán enviarse separadas del texto, en formato .jpg, a 300 ppp, indicando el sitio que deberán ocupar dentro del trabajo. El marginado será de 2.5 cm. en los cuatro lados que rodean al texto.
  6. Las extensiones mínima y máxima para los trabajos será de entre 12 y 35 cuartillas incluyendo anexos, imágenes, tablas y bibliografía, para los artículos y ensayos, de 2 a 3 cuartillas para las reseñas bibliográficas, de 8 a 10 cuartillas para un estudio historiográfico y de 2 a 6 cuartillas para un comentario documental. Las secciones fijas “Iuris peritus” y “La perla en el Archivo” serán contribuciones a invitación del Consejo editorial, y la extensión de éstas dependerá del propio autor en cada una de ellas, como mínimo dos cuartillas más las referencias.
  7.  Los artículos y ensayos deberán incluir un resumen de no más de 80 palabras, en español e inglés, así como una lista de descriptores (cuatro a seis), y  en los casos pertinentes, los topónimos incluidos en el tema escrito. Descriptores y topónimos también en español e inglés. Las reseñas bibliográficas y los estudios historiográficos deberán incluir asimismo un resumen de máximo 80 palabras, en español e inglés, la ficha técnica de la obra (tal como se describe aquí mismo en el apartado relativo a las referencias de libros, cuando se trate sólo de una o dos obras), y una nota sobre el autor(es) de la obra en discusión, que no vaya más allá de 100 palabras, en inglés y español. El comentario documental sólo debe incluir el título del trabajo y el nombre del documento en ambos idiomas.
  8. En todos los casos las notas irán a pie de página, con medida de 10 puntos en Arial, en el siguiente orden: las citas de libros llevarán apellido con mayúscula y minúscula seguido de una coma y el año de publicación, dos puntos y seguido y finalmente el número o números de página. Ejemplo: Zavala, 1983: 289-290. Citas de fuentes primarias de archivo, llevarán la primera vez el nombre completo del archivo, y posteriormente las siglas, con la información que éste proporcione de su documento, incluyendo el año. Ejemplos: Archivo General de la Nación, ramo Inquisición, volumen 35, documento 36, fs. 4-5v, año 1678; AGN, ramo Tierras, volumen 12, documento 44, f. 1v, año 1788. Para citas provenientes de sitios electrónicos, éstas deben incluir apellido del autor, título del documento, fecha de creación o de última revisión, dirección electrónica y fecha de consulta. Ejemplo: García, “Adaptación de grupos otopames a la intervención cultural en el Porfiriato” en Aprendamos (2005), http://www.tribunalqro.gob.mx, consultado el 14 de febrero de 2006. Si éstas son citas de documentos de archivo en línea, deberán incluir sólo la misma información que para los documentos de archivo, más la dirección electrónica. Para las revistas y otras publicaciones periódicas, éstas serán iguales a las de los libros, pero incluirán además el nombre de la publicación en cursivas. Ejemplo: Harris, The New York Times, 2006: 6B.
  9. El uso de cursivas o itálicas dentro del texto, se aplicará a términos en lengua extranjera o latinajos, títulos de libros y publicaciones. No deben utilizarse para nombres propios de personas o lugares.
  10. Las citas textuales dentro del escrito, cuando sean extensas y se pongan fuera del párrafo, deberán tener un sangrado de un centímetro, tamaño de fuente de once puntos, con interlineado sencillo. Ejemplo: …el relato dice que al pasar por cierto lugar, Quetzalcóatl decidió detenerse a descansar, apoyándose con las manos sobre una roca:

 …donde [Quetzalcóatl] se sentó en una piedra y puso las manos en ella y las dejó estampadas, que hasta el día de hoy se ven unas señales de todo en ella; y tienen por cosa muy averiguada los moradores convecinos de este lugar haberlas hecho Quetzalcohuatl […] y así se llamó entonces aquel lugar, y se llama de presente Temacpalco, que quiere decir en la palma de la mano.

(Cita tomada de Carlos Viramontes Anzures. El Lenguaje de los símbolos. El arte rupestre de las sociedades prehispánicas de Querétaro, México, Gobierno del Estado de Querétaro, 2005, 424 pp.

  1. Al referirse a sitios geográficos, si alguno ha cambiado su nombre a través del tiempo, puede hacerse mención de ello, pero debe utilizarse de forma consistente sólo un nombre a lo largo del texto. Si se trata de un lugar poco conocido, debe identificarse con referencias a otros lugares bien conocidos y las subdivisiones políticas que aparecen en los mapas de uso general.
  2.  Las fuentes de información citadas (comúnmente conocidas como bibliografía) irán al final, como Referencias, en los siguientes modos:

Bibliográficas:

 

Libros 

Luna Argudín, María. El Congreso y la política mexicana (1857- 1911), México Fondo de Cultura Económica/ El Colegio de México, 2006, 560 pp.

 

Revistas

Ruiz Colín, Ángeles. “Al alcance de todos, la historia jurídica mexicana”, en Compromiso: Órgano Informativo del Poder Judicial de la Federación, (México), febrero 2004, año 3, núm. 33, pp. 26- 27.

 

De archivo

AHPJQ- Archivo Histórico del Poder Judicial de Querétaro, grupo de fondos del Virreinato, fondo Alcaldía Mayor- Corregimiento, documentos F106, 06c-33 y 08crim- 014.

 

Electrónicas

Presidencia de la República, http://www.presidencia.gob.mx/

 

Electrónicas de archivos históricos

TNAUK- The National Archives, Tesoros del Archivo Nacional, siglo XVIII, Motín en el Bounty, abril de 1789, en http://www.nationalarchives.gov.uk/museum/item.asp?item_id=29

 

13. A continuación, presentamos un texto modelo abreviado, para los ensayos y artículos, que permite dar una idea a los investigadores de la forma en que deberá aparecer cada trabajo. La extensión del texto en cada apartado así como el número de apartados podrá variar según cada autor, en tanto no rebase los límites marcados de número de páginas para cada modalidad de colaboración. Este texto, del cual se presentan varios fragmentos,  fue preparado con base en documentos del Virreinato que se hallan en el acervo del AHPJQ:

 

 

 

Fragmentos de un texto como modelo, publicado previamente en la Memoria del I Coloquio de Estudios Regionales celebrado en Querétaro (2005)

 

HISTORIA AMBIENTAL: SANTIAGO DE QUERÉTARO Y LA BASURA, DOS CASOS EN EL VIRREINATO

 

 

Nombre del autor

Institución

 

 

Resumen: Esta investigación tiene por objetivo hacer patente la presencia de problemas ambientales provocados por el hombre en el planeta desde hace siglos, así como la determinación de una normatividad (el Derecho que hoy es llamado ambiental) establecida desde el Virreinato en nuestro territorio con el fin de regular todas aquellas actividades que de alguna forma atentaban en contra del desarrollo sustentable y un ambiente limpio. Las fuentes primarias en este caso son dos documentos, uno de 1749 y otro de ca. 1818- 1820, ambos de la ciudad de Querétaro, donde existían problemas relacionados con la basura.

Descriptores: basura/ contaminación/ limpieza urbana

Topónimos: Nueva España/ Querétaro/ Tenochtitlan

 

Abstract: This research points out the presence of environmental problems on our planet that have been caused by man over the centruries. It also reveals  the establishment of regulations (what we call today Environmental Law) during the Colonial period  in our territory, designed to control activities  that somehow posed a threat to sustained development and a clean environment. Primary sources in this case are two documents, one from 1749 and the other form ca. 1818-1820, both from the city of Queretaro, where there were problems related to garbage disposal.

Descriptors: garbage/ contamination/ city cleaning

Toponyms: New Spain/ Queretaro/ Tenochtitlan

 

 

 

TABLA DE CONTENIDO

Introducción

I. El medio ambiente en la Conquista española y el Virreinato

a. El problema de la basura en un terreno desatendido

b.  El bando de Melchor Álvarez

Conclusiones

Referencias

 

 

INTRODUCCIÓN

 

La historia ambiental, que ha cobrado fuerza dentro de la investigación desde hace  unas décadas, hace patente la existencia de las adversidades que la Naturaleza ha enfrentado por causa de los seres humanos. Muchas batallas perdidas donde las bajas de guerra han sido bosques devastados en aras del pastoreo y la agricultura, suelos estériles por la sobre explotación y la introducción de especies vegetales y animales extrañas, ya sea por aclimatación o por naturalización,[1] así como animales y plantas extintos […]

[…] Los residuos producidos por la sociedad en el pasado podían ser cáscaras de frutas y verduras, que eran inocuas y fáciles de retornar a la cadena ecológica, hasta las sustancias provenientes de los obrajes, trapiches y talleres de peletería, que […] contribuían a ensuciar el agua con tintas, productos “alcalinos utilizados en el lavado de lanas y en el lavado de paños en los batanes [...] [y]  mordientes para fijar el color de los paños y para quitar los residuos de las pieles en curtidumbre”.[2]

[…] La aforestación[3] y la deforestación caracterizaron en muchos casos el establecimiento de los núcleos de habitantes que poco a poco se transformaron en pueblos y ciudades.

            Esta investigación tiene como propósito estudiar dos eventos dentro de la historia ambiental, para darnos una idea de las formas que tomaba el deterioro ambiental en la ciudad de Santiago de Querétaro a mediados del siglo XVIII y principios del siglo XIX, en un espacio temporal próximo al periodo de Independencia […]

 

I. El medio ambiente en la Conquista española y el Virreinato

Cuando la Corona española adquirió los nuevos territorios en nuestro continente, una de las principales labores de los pobladores recién llegados de la península ibérica fue reproducir, en la medida de sus posibilidades, el entorno ambiental […]

  La forma de vida de las antiguas culturas, dice Rafael Pérez-Taylor, fue interrumpida violentamente por una nueva concepción de la naturaleza que arremetió contra el paisaje, y se estableció un reordenamiento de los lugares y territorios en una relación naturaleza- urbanización que tomó por asalto el orden anterior.[4]

[…] Un ejemplo son las calzadas de agua en la gran Tenochtitlan, que fueron en ocasiones desecadas para robarle espacio a las aguas que antes proveían de alimento a los pobladores de la urbe mexica y que también eran utilizadas como rutas de tránsito acuático […] el asentamiento europeo en el territorio produjo cambios acelerados y profundos en el medio ambiente. Elinor G. K. Melville comenta sobre este particular que los españoles no podían precisar la naturaleza de los recursos del Nuevo Mundo ni predecir las consecuencias de la introducción de nuevas especies[5] […]

En Querétaro, por ejemplo, la contaminación del agua tenía diversas facetas. […] cual se prohibía echar el agua sucia al río, la acequia o la vecindad.[6]

 

a. El problema de la basura en un terreno desatendido

[…] El 24 de mayo de 1749 presentó una petición ante el corregidor[7] don Manuel Dávila para pedir solución al problema que le causaba tantos perjuicios. Su casa estaba ubicada en el callejón que se encuentra en la parte posterior de la “Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe” (o Templo de La Congregación), que hoy día es la calle Guillermo Prieto entre 16 de Septiembre y 5 de Mayo:

...que a un lado de mi casa...está un solar eriazo[8] y sin cercar, que pertenece a doña María de Afanador, en el que se han echado y están echando tantas basuras y porquerías, que se ha levantado de tal manera el suelo para la calle que en tiempo de aguas por la parte de adentro se encharca, y resumiéndose va a dar a dicha mi  casa, con lo que no solamente se arruinan mis paredes y cimientos, sino que se me anega como lo experimenté habrá dos años, que movido de caridad, y viéndome el coronel don José de Escandón que sólo podía mantenerme en la cama sin pisar el suelo por su mucha humedad y agua ...[9]

           

[…] los desechos de las matanzas, como carne, osamentas, grasa y vísceras que se descomponían con el calor del sol, causaban un pestilente olor en las ciudades de la Nueva España si no eran quemadas para deshacerse de ellas.[10] Otros componentes de la basura urbana eran los desperdicios de los talleres, como las carpinterías, que aserraban la madera en las calles, las inmundicias que los animales de carga o transporte iban dejando a su paso,[11]los escombros, los restos de alimentos, de textiles, trozos de alfarería, etc.

            En el caso de doña Juana del Águila, el solar vecino, causa de sus aprietos, debía estar cercado, sin embargo no lo estaba. El documento indica que existían ordenanzas que  mandaban cercar los solares, por lo que su dueña, doña María de Afanador, estaba contraviniendo las disposiciones impuestas por las autoridades locales:

... tal procedimiento es parte de esta nobilísima ciudad para pedir lo que le convenga conforme a sus ordenanzas en cuanto a que deban cercarse los solares, en cuyo supuesto, y el de representar daño particular en su casa, Doña Juana del Águila, con ocasión de no estar cercado el solar que refiere... [12]

 

Y éste era el punto crítico. La afectada señaló que el terreno estaba en “calle solitaria, mientras no se cerrare ha de servir de basurero como actualmente está sirviendo...”[13] […]

[…] estaban sobre la 2ª. Calle de Guadalupe.[14] Es esta particular disposición del terreno lo que contribuía al encharcamiento de agua sucia en la casa de Águila.

Un plano posterior, […] atribuido a Manuel Estrella y Fernández (el primer plano que incluye los nombres de las calles).[15] […]

[…] la vivienda de esta mujer era humilde, con todo y ser hija de quien había sido el Corregidor tiempo antes, por lo que  pedía ayuda a la autoridad para resolver este conflicto: “...ayudándoseme por pobre pues es notoria mi pobreza y obligaciones teniendo presente así el ser hija de corregidor que fue de esta ciudad como el que dicha casa se me dio de limosna”.[16]

Manuel Dávila, el corregidor de la ciudad, en atención a esta petición, ordenó al Procurador[17] Mayor, el licenciado Ignacio de Guevara y Ochoa, reconocer “el pasaje y casa que se refiere y según la necesidad de reparo que representa en las providencias correspondientes y cumpliendo a los interesados en caso necesario...”[18]Guevara y Ochoa contestó que

...por tratarse éste punto de justicia entre partes, no me toca hacer el reconocimiento que se manda, sino a vuestra merced con el presente escribano[19] como juez...a cuyo reconocimiento y vista de ojos estoy pronto a asistir como parte y pedir lo que convenga a esta nobilísima ciudad.[20]

 

[…]

 

b. El bando de Melchor Álvarez

Menos de cien años después del incidente relativo a Juana del Águila, en el ocaso del régimen virreinal, vino a la ciudad de Santiago de Querétaro un autoritario militar, nombrado como Comandante General y Juez Político interino de la demarcación entre 1818 y 1820: Melchor Álvarez[…][21]

[…] Por órdenes del mismo Félix Calleja, virrey de Nueva España entre 1813 y 1816, había llegado a Oaxaca a desempeñar diversos cargos de alto nivel en el gobierno de dicha provincia.[22] En Oaxaca, Melchor Álvarez combatió los brotes de los rebeldes.[23] Sin embargo, pocos años después Álvarez dejaría el uniforme realista para servir bajo la bandera del nuevo país independiente, a la sombra de Agustín de Iturbide. De hecho, su participación en el nuevo régimen de administración del país, en 1821, sería toral para resolver un conflicto en la península de Yucatán, resultante de las serias divergencias entre Campeche y la Diputación Provincial de Yucatán.[24]

[…] Era un tiempo de gran tensión al alba del México independiente que estaba a punto de nacer, y Álvarez vertió en ese documento lo que era entonces su convicción e ideales, a favor del gobierno español:

...que se corten los desórdenes que causan los malhechores, sintiendo éstos el condigno[25] castigo a sus excesos: medios todos para que este inmenso vecindario reciba el beneficio y utilidad que es de esperar de un acertado gobierno, son y han sido el blanco de mis servicios desde el instante que vine a esta ciudad de Comandante General y jefe político de ella y su provincia, y ya que según se va manifestando parece que se van retirando y conteniendo los rebeldes, enemigos de Dios, del Rey y de la Patria, y que por consiguiente han cesado sus iniquidades, robos y demás excesos que cometían sin ninguna intermisión, por lo que tenían al gobierno en una agitación continua, que le privaba a dictar las providencias oportunas y que fuesen eficaces al intento que he insinuado, teniendo a la presente alguna más libertad y descanso para poderlo hacer...[26]

 

 […]

[…] El bando contemplaba un capítulo tocante a la limpieza de las calles:

Que siendo el aseo y limpieza circunstancia la más precisa de una buena policía,[27] con particularidad en las ciudades populosas como lo es ésta, ordeno y mando a todos sus vecinos estantes y habitantes en ella de cualquiera calidad o graduación, sin excepción de alguno leco [sic] ni secular, que los miércoles y sábados de cada semana hagan barrer el trecho de la calle que pertenezca a sus casas, juntando las basuras en el medio de ellas para que (la)[28] se quiten y lleven fuera de la ciudad en los carretones destinados a ese fin y se echen en los parajes señalados bajo la multa de un peso que se sacará a cada uno cuantas veces no cumplan con este artículo, y lo mismo el asentista[29] de dichos carretones por cada montón que se halle en las calles  por donde conforme a la contrata debe limpiar, y los sujetos que viven por donde no andan dichos carretones, serán obligados, bajo las mismas penas, a conducir las basuras fuera de la ciudad, a donde no perjudiquen ni sirvan de estorbo a sus salidas y entradas...[30]

         […]

            Como apunta el mandamiento, existía un sistema de recolección de basura […]

            […]

 

Conclusiones

            El hombre no ha sabido siempre proteger su medio ambiente. La urbe, sitio de encuentro y convivencia de la colectividad humana, ha sufrido al igual que los ambientes naturales, las consecuencias de la falta de cuidado por parte de sus habitantes, por lo que el aire, el agua y el suelo de las ciudades se han visto seriamente comprometidos. […]

            La historia ambiental es un mapa en el curso del tiempo que puede orientar a los investigadores y a la sociedad en los caminos a seguir para restaurar en lo posible los daños hechos a la Naturaleza, para evitar las tendencias autodestructivas de la humanidad y detener los atentados en contra del medio ambiente en que vivimos.

 

             

Referencias

 

De Archivo:

 

AHPJQ (Archivo Histórico del Poder Judicial de Querétaro)

Fondo Corregimiento, sección Civil, serie Peticiones, expediente c17/ e15.

Fondo Comandancia General- Melchor Álvarez, s/ sección, serie Bandos, documento MA-01.

 

Bibliográficas:

 

Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México, México, Editorial Porrúa, 1976, 2 volúmenes.

Ferrer Muñoz, Manuel. “Un cuarto de siglo de constitucionalismo en Yucatán (1825- 1850)”, en Anuario Mexicano de Historia del Derecho, México, Universidad Nacional Autónoma de México, vol. XIV, 2002, pp. 101- 125.

Herrera Tejeda Ignacio y Manuel Septién Septién. Cartografía de Querétaro, Querétaro, Gobierno del Estado de Querétaro, 1978.

Melville, Elinor G. K. Plaga de ovejas. Consecuencias ambientales de la Conquista de México, México, Fondo de Cultura Económica, 1999.

Pérez Camacho, Gabina. “De ángeles y basura, el papel de Gregoria Estefanía en la limpia de la ciudad”, en La presencia femenina en la Puebla novohispana. Siglos XVI y XVII, Puebla, Honorable Ayuntamiento del Municipio de Puebla 1996- 1999, 1999.

Pérez- Taylor, Rafael. “Enfermedad y Naturaleza en la Cuenca de México y su ciudad. Siglos XVII y XVIII”, en Antropología:  estudios de medio ambiente y urbanismo, Instituto de Investigaciones Antropológicas/ Universidad Nacional Autónoma de México, 2002.

Real Academia Española. Diccionario de Autoridades [1732], Madrid, Editorial Gredos, 1976, 3 tomos.

Urquiola Permisán, José Ignacio. “Aguas sucias...aguas limpias. Testimonios sobre el proyecto de conducción de aguas limpias a la ciudad de Santiago de Querétaro, siglo XVIII”, en Querétaro: Interpretaciones de su historia: cinco ensayos, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Instituto de Investigaciones Históricas, 1998.

 



[1] Las especies animales o vegetales naturalizadas han sido aclimatadas en un ambiente que no es el suyo, pero al contrario de la simple aclimatación, las especies naturalizadas pueden sobrevivir por sí mismas, sin que requieran la mano del hombre para ello, con la misma facilidad que una especie perteneciente a determinado medio ambiente. En consecuencia, la nueva especie se introduce en la cadena ecológica, y puede desplazar en la estructura de ella a otras especies, dificultando la supervivencia de éstas. Ello a la vez genera más cambios ambientales que se mueven como si fueran fichas de dominó, hasta que, al llegar a nuestros días, resulta un reto casi imposible restaurar las cosas a su estado original, y en ocasiones, incluso algo inconveniente.

[2] Urquiola 1998: 82.

[3] Plantación de nuevos bosques en tierras donde históricamente no los ha habido.

[4] Pérez- Taylor 2002: 13.

[5] Melville 1999: 27.

[6] Urquiola1998: 42- 43.

[7] El corregidor se encargaba de gobernar y regir en alguna ciudad o villa de la jurisdicción real, y representaba en su Ayuntamiento y territorio al Rey.

[8] Eriazo: que está sin cultivar ni labrar, por no ser tierra buena ni de provecho alguno, o por haberla dejado sin cultivo por mucho tiempo.

[9] Archivo Histórico del Poder Judicial de Querétaro (AHPJQ), Fondo Corregimiento, sección  civil, s/ serie, expediente c17/ e15, f. 1r.

[10]  Pérez Camacho 1999: 59.

[11] Pérez Camacho 1999: 62.

[12] AHPJQ, Fondo Corregimiento, sección  civil, serie peticiones, expediente c17/ e15, f. 2r.

[13] AHPJQ, Fondo Corregimiento, sección  civil, serie peticiones, expediente c17/ e15, f. 1v.

[14] Herrera 1978: lámina II.

[15] Herrera 1978: lámina III.

[16] AHPJQ, Fondo Corregimiento, sección  civil, serie peticiones, expediente c17/ e15, f. 1v.

[17] El procurador actuaba en virtud de poder o facultad de otro, ejecutando en su nombre las acciones necesarias, y en los Ayuntamientos o Concejos su labor consistía en cuidar de las dependencias y derechos del público, en donde su asistencia era necesaria.

[18] AHPJQ, Fondo Corregimiento, sección  civil, serie peticiones, expediente c17/ e15, f. 2r.

[19] Felipe de Suasnávar, escribano real y público.

[20] AHPJQ, Fondo Corregimiento, sección  civil, serie peticiones, expediente c17/ e15, f. 2r.

[21] AHPJQ, Fondo Comandancia General- Melchor Álvarez, s/ sección, serie Bandos, expediente MA- 01, f. 1f.

[22] Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México vol. I 1976: 88.

[23] Ver a este respecto, por ejemplo, la documentación  de la Colección Latinoamericana de Nettie Lee Benson, Universidad de Texas en Austin, parte I: 1692- 1814, fólder 309, item número HD 3-5. 302, 311 y 312.

[24] Ferrer 2002: 103- 105. Estas diferencias surgieron dos días después de que el capitán general de Yucatán, Juan María de Echeverri, proclamó ante una junta de autoridades civiles, militares y eclesiásticas, el 15 de septiembre de 1821 en Mérida, la emancipación de España. Campeche, gobernada por Juan José de León,  desconoció la autoridad de Echeverri, mas “la Regencia de México salió al paso de estas dificultades, nombró a Melchor Álvarez como gobernador y capitán general, y dejó que Juan José de León siguiera como gobernador  y teniente de rey  en Campeche.  La condición de iturbidista que compartían uno y otro personaje  resolvió el conflicto y restableció la armonía entre Mérida y Campeche [...]”                                                                                                        

[25] Debido, correspondiente y proporcionado.

[26] AHPJQ, Fondo Comandancia General- Melchor Álvarez, s/ sección, serie bandos, documento MA- 01,f. 1f.

[27] La buena orden que se observa y guarda en las ciudades y repúblicas, cumpliendo las leyes u ordenanzas establecidas para su mejor gobierno.

[28] El texto tachado en el documento original, se ha escrito aquí en cursivas y entre paréntesis; en cuanto al texto escrito entre renglones, se encuentra sólo en cursivas.

[29] Persona que se encarga por contrato del suministro de víveres y otros efectos.

[30] AHPJQ, Fondo Comandancia General- Melchor Álvarez, s/ sección, serie bandos, documento MA- 01, f. 3f- 3v.

 

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